Travesía de La Geria

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Dificultad: Media. Varias pendientes pronunciadas. Tipo de recorrido: De ida y vuelta. Distancia: 12.7 kms. Desniveles: +398m/-398m. Tiempo (ritmo): 1h10min (5:30 min/km). Lo mejor: “Esas montañas dibujadas por niños”, como las describe una amiga. La armonía del paisaje.

Vista general de La Geria.

El recorrido: Arrancamos en Conil, por el camino señalizado como “Camino de Gaida”, siguiendo las señales PR-LZ MB05 que encontraremos. Iniciamos un camino en ligera pendiente ascendiente y buenas vistas, hasta encontrar la Caldera de Guardilama. En vez de subirla, continuamos ascendiendo a la izquierda, entre esa Caldera y la de Gaida. Una vez arriba, podemos disfrutar de una hermosa vista sobre la costa este de la isla, y comenzaremos una divertida bajada por una rofera. Al llegar al cruce señalizado, tomamos el camino en cuesta de la derecha (ahora siguiendo las señales PR-LZ MB02) para volver al corazón de La Geria. Cuidado en la bifurcación arriba: es el camino de la derecha. A partir de aquí no hay que preocuparse por la orientación, sino disfrutar de las hermosas vistas a Timanfaya. El punto de regreso lo marcará la carretera de La Geria.

Al regresar tenemos dos opciones: hacer exactamente el mismo recorrido, o en vez de desviarnos a la izquierda por el camino hacia la rofera entre las montañas, seguir recto hacia Conil. Las ventajas de esta última opción (la que está en el mapa), es que es más variada y menos ventosa. Los inconvenientes son que pisamos asfalto, y que en el último tramo (cuando llegamos al cruce, a la izquierda) debemos tener mucho cuidado por el inexistente margen de la carretera.

Entrenando en el recorrido.

El lugar: Uno de los más famosos paisajes de Lanzarote nos enseña una interesante lección. En el siglo XVIII, cuando todo este espacio quedó cubierto de cenizas volcánicas, el dueño de gran parte de estas tierras era el obispo de Canarias, que no vivía en Lanzarote, sino en Gran Canaria. El religioso terrateniente, incapaz de imaginar la magnitud de lo ocurrido, dio la disparatada orden de limpiar todos los materiales volcánicos acumulados en la zona durante los años de erupciones, para recuperar de nuevo las zonas de cultivo anteriores. Los obedientes campesinos, aún sabiendo que aquello era imposible, hicieron todo lo que estuvo a su alcance. Lo máximo que consiguieron fue hacer un hoyo tras otro, en el fondo de cada cual plantaban alguna cosa (inicialmente, no era uva). Los resultados fueron sorprendentes: el rofe conservaba la humedad y los hoyos protegían las plantas del viento, por lo que habían “inventado” un sistema de cultivo revolucionario, e ideal para la zona. Moraleja: en ocasiones, la única vía para encontrar la solución es intentar un disparate.

Actualmente, tras varios siglos de cultivo de vid, la Geria es una de las zonas vitivinícolas más especiales del planeta.

* Entra en Wikiloc para descargar el track de la ruta y llevártelo contigo.

Foto 1: Ramón Pérez Niz. Foto 2: Luis Arencibia.

Entrada publicada el 24 de Abril de 2014