Caleta de Sebo – Pedro Barba

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Dificultad: Baja. Tipo de recorrido: De ida y vuelta. Distancia: 8,20 kms. Desniveles: +76m/-76m. Tiempo (ritmo): 45min (5:30 min/km). Lo mejor: La combinación de tramos sencillos con otros técnicos. Las vistas del Risco de Famara. Rutas cercanas: Sur de La Graciosa.

Parte llana del recorrido

El recorrido: Terreno firme y diversión en el otro clásico de La Graciosa

Junto con el recorrido hasta Montaña Amarilla, estamos ante otro de los tramos clásicos para runners que van a pasar unos días de descanso o entreno a la isla de arena. En este caso, saldremos de Caleta de Sebo por el norte y llegaremos hasta la casi siempre deshabitada localidad de Pedro Barba, donde daremos la vuelta de regreso. Una posible variante bastante más larga es regresar por el interior, cogiendo la pista de tierra que une ambas localidades a través de la ladera de Las Agujas.

Esta ruta es sólo un poco más larga que la sur y, aunque la mayor parte es muy sencilla, parte de su segunda mitad es algo más técnica, a través de una zona de acantilado bajo, en el cuál si uno tropieza rodará unos metros ladera abajo. Como siempre decimos en estos casos, siempre mejor correr acompañado, y en cualquier caso avisemos de nuestro recorrido.

Cuando busquemos el inicio del sendero en el extremo norte de Caleta de Sebo, enseguida veremos que no tiene pérdida: está perfectamente limitado con piedras a los lados, y cada pocos metros está señalizado con unos pequeños pivotes de madera numerados. En caso de duda en algún cruce, buscar estos pivotes. Como decíamos, más de la mitad del recorrido es llano y de arena compacta, ideal para correr. El tramo rocoso y más elevado es el último hasta Pedro Barba, en el cual bailaremos con el sendero antes de llegar a uno de los caseríos más bonitos de toda Canarias.

Descanso en el muelle de Pedro Barba

El lugar: Una dura y breve historia

La Graciosa fue la última de las islas Canarias en habitarse, y la historia de las poblaciones entre las que corremos tiene poco más de 100 años. Durante el S. XIX la isla sólo interesaba a empresarios del sector pesquero, que la veían como una buena base de operaciones para faenar en la cercana costa africana. El negocio era prometedor, e incluso el gobierno de Estados Unidos presentó una oferta a España para comprar aquel trozo de tierra para estos fines. Pero fue finalmente el empresario Ramón de Silva Ferro quien en 1876 convenció al gobierno para que le concediera temporalmente unas pocas tierras para la instalación de una factoría, a la cual acudieron a trabajar algunos de los habitantes más pobres de Lanzarote.

Sin embargo, el negocio se encontró con muchos problemas, entre ellos la muerte del propio Ramón de Silva, y finalmente la factoría fue abandonada, quedando allí los trabajadores con unas pocas instalaciones para el tratamiento del pescado. Había nacido el pueblo de Caleta de Sebo. Años después algunos pescadores se asentarían más al norte, creando el pueblo de Pedro Barba. Este último fue abandonado por sus habitantes en los años 70, y comprado después por personas de fuera de la isla como residencias de descanso.

Durante décadas, la vida de los gracioseros fue más dura de lo que cualquiera de nosotros pudiera imaginar, sin apenas agua y viviendo en chozas de piedra y barro. Un ejemplo del aislamiento en el que se vivía era el sistema de las tres hogueras que era utilizado cuando los enfermos eran llevados, cargados a hombros, a través del acantilado de Famara al médico en Lanzarote. Allá arriba,  quien estaba a cargo del enfermo, hacía una hoguera si su estado era bueno, dos si empeoraba o tres para comunicar que ya nunca regresaría, porque en su pequeña isla no había cementerio.

* Entra en Wikiloc para descargar el track de la ruta y llevártelo contigo.

Fotos: Luis Arencibia.

Entrada publicada el 8 de Mayo de 2015